La tumba del Gran Lengua vuelve a resonar en vísperas del retorno de Miguel Ángel Asturias

La creación del maestro Joaquín Orellana reunió nuevamente música, literatura y teatro en la Gran Sala Efraín Recinos, como parte de las actividades que anteceden al histórico retorno del Premio Nobel de Literatura a Guatemala.

La Gran Sala Efraín Recinos del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias acogió, este viernes 30 de octubre, la tercera función de La tumba del Gran Lengua, una cantata escénica del compositor guatemalteco Joaquín Orellana que rinde homenaje al universo literario de Miguel Ángel Asturias.

La presentación formó parte de las actividades organizadas por el Ministerio de Cultura y Deportes (MCD) en el marco del retorno del Premio Nobel de Literatura a Guatemala.

Una obra maestra

Escrita hace 25 años y presentada originalmente en 2001 en Cádiz, España, la obra combina música, actuación y poesía con los singulares útiles sonoros creados por Orellana.

Bajo la dirección musical del maestro Julio Santos y con la interpretación del canta-actor Fernando López, la puesta en escena conduce al público por los paisajes, personajes, memorias y contradicciones que atraviesan la literatura de Asturias, mediante una propuesta artística que desafía las formas convencionales de hacer música.

Durante su intervención, el ministro de Cultura y Deportes, Luis Méndez Salinas, destacó la coincidencia de tres grandes creadores guatemaltecos en un mismo espacio: Miguel Ángel Asturias, Joaquín Orellana y Efraín Recinos.

“Uno reinventó el idioma, el otro construyó los instrumentos y en unos minutos los dos trabajos de toda una vida se fusionarán sobre este escenario, que por si no fuera suficiente, fue ideado y construido por otro de los nuestros, que querían gritar el nombre de nuestro país, el nombre de Guatemala hasta los mismos cielos, de una manera en que nadie lo había hecho antes a través del arte convertido en arquitectura, el maestro Efraín Recinos”, expuso el ministro Méndez Salinas.

También destacó la extraordinaria inventiva de Orellana, cuyos instrumentos no existen en ninguna otra parte del mundo. Recordó que en enero de 1971 el compositor creó la Sonarimba, uno de sus primeros útiles sonoros, que abrió el camino a más de medio siglo de experimentación musical.

 Asimismo, destacó la generosidad del maestro al publicar los planos de 72 de sus creaciones, con sus medidas y materiales, para permitir que puedan ser construidas por futuras generaciones y preservar así su legado.

La puesta en escena reunió a integrantes del Cuarteto Primavera, el Coro Nacional de Guatemala, el Coro Nacional para Personas con Discapacidad y la Orquesta Sinfónica Nacional, así como músicos de la Marimba de Concierto del Palacio Nacional de la Cultura, la Marimba Femenina de Concierto, la Marimba de Concierto de Bellas Artes y la Agrupación Marimbística Q’ojonel Soon, quienes dieron vida a la composición mediante la combinación de instrumentos tradicionales y los característicos útiles sonoros de Orellana.

Retorno

La presentación adquiere un significado especial ante la proximidad del retorno de los restos de Miguel Ángel Asturias, quien permaneció sepultado en Francia durante más de cinco décadas.

Al dirigirse al maestro Orellana, el ministro Méndez Salinas expresó: «Hace 25 años, usted escribió esta obra para un hombre que estaba lejos. Esta noche la presentarán para un hombre que viene de regreso».

Con estas palabras, destacó cómo una creación concebida para homenajear al escritor desde la distancia acompaña ahora uno de los acontecimientos más significativos de la historia cultural reciente de Guatemala.

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