La historia de Guatemala también viaja en sus sellos postales
Incluye
Pequeños en tamaño, pero enormes en historia. Los sellos postales han acompañado durante generaciones las cartas y mensajes de los guatemaltecos, convirtiéndose también en pequeñas piezas que guardan la memoria, los símbolos y la identidad de nuestro país.
La afición por conocer y coleccionar estas piezas se conoce como filatelia, una palabra que tiene su origen en el griego philos, que significa amante o amigo, y teles, relacionado con tributo o franquicia.
En Guatemala, esta historia comenzó a tomar forma en 1866, cuando el presidente Vicente Cerna impulsó una reforma del servicio postal inspirada en el modelo europeo, que estableció el uso obligatorio de sellos para el envío de correspondencia.
Como parte de esta modernización, la Casa de la Moneda de París recibió el encargo de producir la primera emisión postal guatemalteca: 500 mil sellos con denominaciones de Q0.01, Q0.05, Q0.10 y Q0.20. En ellos destacaba el escudo nacional utilizado en aquella época.
Tras tres años de producción y dos años más de espera, los primeros sellos postales de Guatemala llegaron oficialmente al público el 1 de marzo de 1871. Con ellos comenzó una tradición que, con el paso del tiempo, fue mucho más allá de la correspondencia: se convirtió en una forma de contar y conservar la historia del país.
Las primeras emisiones estuvieron dedicadas principalmente al escudo nacional. Más adelante, la tercera serie, emitida en 1875, incorporó el rostro de la Libertad, elaborado por la American Bank Note Company.
Y en la quinta serie postal, emitida entre 1879 y 1881, apareció por primera vez el quetzal, nuestra ave nacional. Su imagen volvió a aparecer en distintas emisiones a lo largo de los años, hasta convertirse en uno de los símbolos más queridos y representativos de la filatelia guatemalteca.
Cada sello cuenta algo de Guatemala: sus símbolos, sus momentos y la identidad de un pueblo que ha dejado parte de su historia en cada emisión postal. Preservar estas piezas es también mantener viva esa memoria y permitir que las nuevas generaciones conozcan y valoren el patrimonio que nos identifica.
A través del Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda (CIV) y Correos de Guatemala, el Gobierno de Guatemala contribuye a conservar y acercar este legado a los guatemaltecos, porque conocer nuestra historia también es una manera de sentirnos orgullosos de lo que somos.
